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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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11-12-2017

Sobre “traidores a la Patria” y el enfoque socialista

SURda

Opinión

Argentina

Rolando Astarita

 

"En resumen, mantener distancia frente a estas pugnas interburguesas es esencial a la independencia de clase. Recordemos: la “patria” es “de ellos”, no de la clase obrera y los desposeídos; el Parlamento “es de ellos”, no de la clase obrera y los desposeídos; la Justicia “es de ellos”, no de la clase obrera y los desposeídos. El socialismo debe evitar toda forma de cretinismo parlamentario y exaltación nacionalista. Aunque eso signifique nadar contra la corriente."

 

Con motivo del pedido de desafuero parlamentario y detención de Cristina Kirchner, y del encarcelamiento de importantes dirigentes kirchneristas, –medidas dispuestas por el juez Claudio Bonadio-, un lector del blog me preguntó qué opino de lo que dijeron los partidos de izquierda ante estos hechos.  Mi respuesta fue “por la positiva”. Esto es, presenté algunas de las ideas que considero esenciales desde un enfoque socialista. Con leves variaciones, las vuelco en esta nota.

En primer lugar, el socialismo debería mantener distancia tanto con respecto al gobierno de Cambiemos, como con respecto de la oposición K. En particular, para los socialistas el kirchnerismo no solo es un “adversario estratégico”, sino también “táctico”. Por eso hay que despejar cualquier idea de que el kirchnerismo es más progresivo, para la clase obrera, que Cambiemos. El kirchnerismo no tiene nada de progresista, para la clase obrera, con respecto al macrismo . Por eso el socialismo debe rechazar todo tipo de “alianzas tácticas” con el kirchnerismo. O, más ajustado al caso que nos ocupa, ninguna alianza “táctica” para enfrentar “a los jueces de Cambiemos, Clarín y las corporaciones”. La pelea en curso es un conflicto estrictamente burgués, en el cual la clase obrera no tiene nada para ganar apoyando a unos u otros. Es en este marco que nos oponemos al abuso de la prisión preventiva por parte de los jueces. Aunque esto también está siendo cuestionado por el establishment burgués (incluido, al parecer, una parte del oficialismo).

En segundo lugar, tomamos distancia con respecto a la “traición a la Patria”. No defendemos a la patria burguesa , ni nos alineamos detrás de “la patria en guerra contra Irán”. No tenemos nada que ver con eso. Además, ninguna de las “fracciones patrióticas” es progresiva. Hay que decirlo con todas las letras: este nacionalismo es total y absolutamente reaccionario.

En tercer lugar, rechazamos, por principio , la diplomacia burguesa sustentada en el secretismo. Recordemos que abolir la diplomacia secreta es una reivindicación histórica del democratismo burgués radical. Una medida que nunca aplicó, ni aplicará, la burguesía. Pero esta demanda adquiere mayor relevancia ante un atentado como fue el de la AMIA, infectado hasta la médula por todo tipo de operaciones de servicios de inteligencia, nacionales como internacionales; y por intereses políticos y judiciales, sobre los cuales el pueblo no tiene arte ni parte .

En cuarto término, el socialismo debería rechazar la idea de que “el Congreso representa el mandato del pueblo” y por lo tanto “hay que apoyarlo contra el Poder Judicial, ya que a los jueces no los elige nadie”. La sujeción del Congreso a lo que dispone la Constitución es inherente a toda la democracia burguesa. Esto no se puede modificar en tanto el Estado siga siendo un Estado burgués. Después de todo, la independencia del Poder Judicial como garante de los derechos constitucionales -y el de propiedad en primer lugar- es una condición básica para la continuidad del dominio del capital. Es imposible alterar esta situación mientras subsistan las relaciones de propiedad capitalista, y el poder del capital.

Hay que decir también que el Parlamento, como institución, no expresa el “mandato popular”, sino los intereses de las fracciones de la clase dominante. Esto es así aunque los legisladores son elegidos por el voto popular. Estructural y funcionalmente, el Parlamento es una institución burguesa . Por eso, puede haber más o menos fricciones con la Justicia, pero esto no es razón para que el socialismo se alinee con el Parlamento (o el Ejecutivo). Por ejemplo, la Corte Suprema declaró inconstitucional el memorándum con Irán. ¿Debería el socialismo haberse posicionado en defensa del memorándum con el argumento “es producto de los representantes del pueblo”? Mi respuesta es que no debería apoyar a ninguno de los bandos. Más aún, meterse en la discusión sobre si el memorándum es “constitucional” o “no constitucional”, nos llevaría a un callejón sin salida. En cualquier caso, los parlamentarios y los jueces van a terminar arreglando sus problemas, y la clase obrera no ganará nada apoyando a unos u otros.

En resumen, mantener distancia frente a estas pugnas interburguesas es esencial a la independencia de clase. Recordemos: la “patria” es “de ellos”, no de la clase obrera y los desposeídos; el Parlamento “es de ellos”, no de la clase obrera y los desposeídos; la Justicia “es de ellos”, no de la clase obrera y los desposeídos. El socialismo debe evitar toda forma de cretinismo parlamentario y exaltación nacionalista. Aunque eso signifique nadar contra la corriente.

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2017/12/09/sobre-traidores-a-la-patria-y-el-enfoque-socialista/


 
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